Saturday, August 3, 2013

Mi visión sobre el accidente de tren Madrid-Santiago.


Me apetecía escribir, no sabía de qué pero me apetecía. Y poniéndome a pensar sobre qué puedo escribir no para de venirme a la cabeza el asunto del tren Madrid-Santiago. El maldito accidente que se ha llevado la vida de 79 personas.

Hace poco leí un artículo de uno de estos panfletos que tenemos por prensa seria. Si no me equivoco era de El Mundo. Un artículo de opinión muy bien escrito que no pretendía si no reducir este tipo de accidentes a un hecho lamentable, pero inevitable de estos que tienen la vida y que debemos asumir. Aprovechaba además –cómo no– para hacer su propaganda en la que atizaba a los sindicatos por culpabilizar al gobierno siempre de estos accidentes y de que siempre andan pidiendo más medios para evitar este tipo de tragedias.

¡Qué valentía hay en este país! ¡Qué falta de empatía! ¡Qué dolor de país!
Veo un problema social muy importante y es que somos gilipollas. Así, con todas las letras, gilipollas. Somos muy simples, de un simpleza que asusta y preocupa hasta el punto de quitar el sueño si uno se para a pensarlo detenidamente.

Durante estos días vengo denunciando (a los 3 que me leen, no soy un gran altavoz la verdad) el lapidamiento público que los mercenarios con ordenadores están haciendo del maquinista que conducía el tren. En este país tenemos la costumbre de saltarnos la justicia y culpabilizar automáticamente a una persona. Se realiza un juicio paralelo al legal en el que directamente sentenciamos. Y no se puede hacer eso, en una tragedia como la acontecida hay un sinfín de variables a tener en cuenta y muchos responsables.

Es cierto que el maquinista conscientemente tenía el tren a ciento y pico km/h. Bien. ¿Y si le hubiera dado un infarto y activado la palanca que hace correr al tren qué?
¿Lo metemos en la cárcel –si lo recuperamos– por sufrir un infarto?
Estamos en lo que antes o después se conocerá como la tercera revolución industrial (malditas ellas). En la revolución de la tecnología. Y por suerte hay mecanismos que bloquean la velocidad del tren en caso de que este sobrepase el límite de velocidad. En el susodicho tren no iban instalados y ahora parece que fomento los ha puesto.

¡CON DOS COJONES! Hay mucha tela que cortar. Por un lado está el fascistilla que aprovecha una tragedia para hacer política y desacreditar los sindicatos (pa’ chasco), luego están los gobiernos que, como ya pasara en el accidente de metro de Valencia, pasan de equipar los transportes públicos con la tecnología apropiada para evitar tragedias en caso de que ocurra alguna desgracia. Es mejor usar ese dinero en ERE’s, Palaus y sobres varios. Lo malo es que no nos demos cuenta del linchamiento público que se está haciendo al maquinista dejando de lado las muchas responsabilidades que tienen aquí los gobiernos anteriores y el presente, por supuesto. ¡¡Y nadie pide cárcel para todos éstos!!

¡¡Han muerto 79 personas!! Los voceros haciendo política, el presidente sacando un mensaje de otra tragedia –¿para qué pagan al que hace las notas? Yo también se hacer un ‘copy paste’– ¿Dónde queda la conciencia de estos salvajes? Ya interesa que el único culpable sea el maquinista, un fallo humano, así la impecable imagen de los trenes españoles no se pierde y podemos seguir vendiendo y haciendo dinero. Nuestras vidas tienen precio.

Pero sobre todo, sobre todo, lo que más me molesta de todo esto, ¿cómo es posible que haya una sola persona que esté dispuesta a dar su voto a estos elementos manchando así por defecto sus manos de sangre?
Pues es así. Y dormiremos tranquilos. Somos nuestros propios enemigos y lo peor el de las personas que nos rodean.

1 comment:

  1. " Ya interesa que el único culpable sea el maquinista, un fallo humano, así la impecable imagen de los trenes españoles no se pierde y podemos seguir vendiendo y haciendo dinero".- Si es que tienes toda la razón, y la última frase muy grande...

    Figue

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